
El principal reto de este proyecto residencial fue concebir una casa de fin de semana funcional y atractiva en un terreno limitado de 100 m². La propuesta arquitectónica debía integrar una alberca y un espacio multifuncional en la planta baja, que pudiera adaptarse como garaje cubierto o como terraza social para reuniones familiares. En la planta superior, los espacios privados se distribuyen de manera eficiente, albergando dos recámaras completas, cada una con baño propio.




